Cuando acaba el año es costumbre que la prensa ofrezca un reportaje con las biografías de “los que se fueron”; así escriben los que ya no se sabe si es que no se atreven o no pueden decir “los que se murieron”. Pero como las cosas son lo que son, principio filosófico por el que se deduce que las niñas solo huelen a colonia si se la echan, resulta que cuando a alguien se le para el corazón, se enfría, se pone rígido y poco después comienza a oler mal…, todas esas manifestaciones tan desagradables son pruebas inequívocas de la muerte.
