Por su interés, reproducimos aquí el artículo de desdemicampanario.es:
La infamia se ha consumado. O, mejor dicho, las infamias.
La infamia se ha consumado. O, mejor dicho, las infamias.
– 11-XI-2016: Se decreta judicialmente que la, posiblemente, mayor profanación sacrílega del Mundo no es “delito” sino libertad de expresión; los Acuerdos Iglesia-Estado, la Constitución y el Código Penal han sido pisoteados. Lo ha hecho el juez Otamendi, titular del Juzgado de Instrucción nº 2 de Pamplona, archivando la querella. Me estoy refiriendo a los hechos acaecidos en torno a la exposición blasfema (“Amén”, por Abel Azcona) que exhibió 242/8 supuestas Formas Consagradas en el marco de la sala de exposiciones municipal de Pamplona. La misma se corresponde con el Monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada, el cual fue desacralizado por el Arzobispado (Mons. Sebastián, en 1998-99) y cedido condicionadamente al Ayuntamiento, menos la cripta-panteón (sede de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz y el Santo Cristo). Recalco la palabra cedido porque es trascendental en cuanto a fijar en última instancia la propiedad del inmueble.





