Da igual que a una boñiga le pongas un lazo rojo o azul, no deja de ser algo asqueroso que huele mal. El porqué de este comentario viene a raíz del siguiente artículo publicado en Alfa y Omega que reproducimos a continuación, lean y lo entenderán.
Interior ordenó no investigar abortorios
La denuncia llegó a la comisaría de la Guardia Civil de Tres
Cantos, en Madrid, el pasado 4 de junio. En ella, el fundador de la
Fundación La Vida Importa, Juan Sánchez Galera, presentaba un
detallado catálogo de irregularidades de siete centros abortistas de
cuatro provincias de España, acompañándolo con casi una treintena de
fotografías y pruebas documentales. En el texto, la denuncia
especificaba, entre otros, numerosos «delitos contra la salud pública
por abandono y eliminación incontrolada de residuos humanos»; abortos
practicados a menores de 16 años sin el consentimiento de sus padres;
vulneración sistemática de la Ley de Protección de Datos; violaciones
del Secreto Profesional; constantes delitos de estafa económica a la
Seguridad Social por facturar abortos de forma fraudulenta (por ejemplo,
cobrando a las arcas públicas abortos químicos, de unos 50 euros de
coste, como quirúrgicos, con un coste de 500 euros); y delitos de fraude
y estafa fiscal, con un valor promedio de un millón de euros al año en
cada centro.




